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Chocolate y piel

¿Nos hace bien? ¿Hay que dejar de consumirlo en piel grasa o con tendencia a Acné? ¿Consumir chocolate genera envejecimiento?

El pobre Cacao ha pasado por épocas de esplendor con un origen divino para la civilización maya y azteca, jugando un importante papel en su vida religiosa siendo su espíritu una de las más poderosas deidades en su cosmología. Se empleó en regiones remotas como objetos de lujo, como «moneda» y como tributo a los reyes prehispánicos. Al día de hoy sigue manteniendo un sitio preponderante para algunas culturas indígenas como una bebida ceremonial.

¿En qué momento empezamos a generarle tanta mala prensa? Hemos pasado a demonizarlo. Sin embargo, no existe evidencia científica que argumente nuestra posición en su contra. Y por el contrario cada vez más investigaciones sostienen que el acné no se relaciona con alimentos en concreto sino con un tipo de alimentación: rica en ultra procesados, azúcar y grasas.  Hay estudios que relacionan un exceso de lácteos y los productos con altos índices glucémicos, como las galletitas, facturas y demás productos procesados, con los brotes de acné. Los que debemos dejar de consumir son:

  • Hidratos de carbono procesados: parece ser la relación más sólida, especialmente las bebidas azucaradas. Deberíamos intentar consumir todo aquello que no se compra en paquetes.
  • Grasas: especialmente las grasas trans e hidrogenadas y las mezcladas con azúcar. Para cocinar es recomendable utilizar aceite de coco (el cual es una grasa saturada pero que no se oxida con el calor) y aceite de oliva en preparaciones frías.
  • Leche de vaca: sobre todo la leche descremada. Es preferible que sea reemplazada por leches vegetales como la de coco o almendras.

Queda claro entonces que el chocolate puro no es el problema. Tanto en acné como en dietas antienvejecimiento lo que debemos evitar son los chocolates muy azucarados. Debemos reemplazarlos por aquellos que presentan más de 75% cacao. El cacao es un “superalimento” que ha demostrado beneficios positivos para la salud gracias a que presenta fibra, vitaminas, minerales y polifenoles (antioxidantes) particularmente es rico en flavonoides como procianidinas, catequinas y epicatequinas. Un grupo creciente de evidencias sugieren que el consumo regular de los productos del cacao o el uso de sus principios activos como agentes terapéuticos podrían influir favorablemente en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares e incluso en otras patologías como el cáncer. Sin embargo se hacen necesarias investigaciones futuras para definir la magnitud real de estos beneficios y elucidar sus posibles mecanismos de acción.

Consumir cacao de forma regular tiene un impacto en la salud y también sirve como medida de prevención no sólo de enfermedades cardiovasculares sino también de enfermedades metabólicas y neurodegenerativas, sobre todo en el campo de la memoria.

No obstante, hay que tener en cuenta que no todos los cacaos son iguales y hay que diferenciar el puro de aquellos sometidos a tratamientos químicos como la alcalinización. Diversos estudios han demostrado que aquellos tratados con alcalinización pierden hasta un 60 % de los flavonoides, compuesto de los polifenoles, responsables del efecto antioxidante.

En definitiva, los efectos beneficiosos del cacao y de sus productos derivados en la salud car-diovascular, asociados a su consumo regular, en cantidades pequeñas, se deben en gran parte a su contenido en flavanoles y procianidinas. De hecho, en el consumo de alimentos que contengan cacao, un aspecto clave es que el producto presente una concentración elevada de cacao (más del 75%) que aporte a la dieta una riqueza mayor en algunos tipos de polifenoles. Asimismo, el cacao tiene otros componentes prometedores. La mayoría de productos derivados del cacao que se encuentran en el mercado presentan añadidos, azúcares simples y aceites vegetales (que pueden adicionar a su composición grasas saturadas y parcialmente hidrogenadas trans), con el resultado de que las bondades descritas del cacao pueden convertirse para el chocolate más en un problema que en un beneficio cardiosaludable. Por lo tanto, uno de los retos actuales es la elaboración de productos del cacao con una composición saludable. Así, los derivados del cacao y el chocolate hay que consumirlos en el contexto de una dieta sana, con moderación y con la mayor concentración de cacao puro posible

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